Diario Zombi

- El nuevo diario zombi -

viernes, 8 de abril de 2011

Capítulo 11 - Un afortunado accidente (Miguel)

Día 25 (tarde): Hola Alberto, me alegra mucho saber que estás bien, la idea de volver a sentirme solo me estaba frustrando. Agradezco que me hayas dado estas explicaciones, la verdad que apenas había tenido tiempo en meditar en el por qué sabías de dónde podría venir el origen de estos problemas, pero bueno, te has adelantado a mi emparanoiamiento. Aun así, tengo muchas dudas en el tintero que supongo que no podrás contestar, como por ejemplo, que cómo puede ser que según se van pudriendo, se van haciendo más fuertes, la lógica dice que tendría que ser al contrario o cómo que has encontrado a uno con capacidad de raciocinio, pero sobre todo, cómo puede ser que nosotros no nos hayamos infectado, convertido, o lo que sea, pero en fin, como te decía más arriba, supongo que de momento será difícil contestar a estas incógnitas. Por cierto, yo también soy de la parte norte de España, en concreto, por el noreste. Si no puedes decir tu hubicación supongo que tendrás tus motivos, así que por seguridad yo también haré lo mismo, de hecho, desde el principio escribo a través de proxys para dificultar mi búsqueda. Supongo que algo de mi anterior vida como informático se me ha quedado, pero he notado algo extraño, no siempre puedo entrar a internet ni escribir, y eso me hace sospechar que la magnitud de este problema puede ser mundial. Me explico, cuando entras por proxys, lo que hace el ordenador es conectarse a través de otros ordenadores que se encuentran aleatoriamente por el mundo para dificultar que alguien te pueda encontrar, esto quiere decir, que yo puedo escribir desde España, pero si miras mi IP, verás que el mensaje te llega, por ejemplo, desde Alemania. Y claro, si estoy teniendo dificultades para conectar a otros proxys es porque están fallando las comunicaciones en el extranjero. Podría entender que fallasen en un momento dado en un país determinado, pero es que me fallan de manera continua y aleatoria, lo que me hace sospechar que estamos ante un caos mundial, y como los medios de comunicación no funcionan, no puedo corroborar lo que te digo, aunque sí sospecharlo, al fin y al cabo no he visto tropas extranjeras viniendo en nuestra ayuda... por cierto, ¿te has dado cuenta que este blog es de las pocas páginas que siguen en pie? Voy a crear un servidor y copiaré todo el contenido en el mismo. No notarás el cambio. Se me revuelve el estómago al pensar que esto puede ser a nivel mundial. Tengo que salir a buscar a mis seres queridos.

Antes de hacer mi siguiente escapada, quiero acabar de contar lo que me sucedió en el hipermercado. Como dije, estaba huyendo de un zombi de nivel dos, estaba aterrado ante la idea de que me pudiese alcanzar, y fue entonces cuando encontré un hipermercado con la mitad de las lunas reventadas y  entré. No tenía tiempo de entretenerme en buscar algo que me sirviese como arma y mucho menos de buscar alimentos,  vi una puerta entreabierta y no lo pensé. Une vez dentro caí en la cuenta de que me había metido en la sala de seguridad, vi que los monitores estaban encendidos y que las cámaras de vigilancia funcionaban perfectamente. Pude ver a mi perseguidor. Era espeluznante observar la rabia en su mirada y el nerviosismo de su cuerpo. No sé por qué, pero pensé en él como si fuera un ser humano rabioso y que se calmaría. Decidí quedarme dentro atrincherado hasta que se calmase un poco. Pasó el rato, una hora, dos horas y el zombi no paraba de dar vueltas y soltar espeluznantes gritos, sin poder encontrarme. Yo estaba bastante más calmado pues de alguna manera me sentía seguro, pese a ser consciente de que no me podía quedar ahí mucho tiempo, al fin y al cabo era una trampa mortal, si me detectaban y venían a por mí, me quedaría atrapado para siempre. Aún estaba pensando en esa posibilidad cuando de repente, un fuerte golpe irrumpió en el silencio. Pude observar a través de los monitores como un coche atravesaba una de las pocas lunas que quedaban en pie y una inmensa emoción invadió mi ser. El clapson del vehículo no paraba de sonar. Apenas estaba disfrutando de ese momento, de saber que había más gente con vida, cuando en el monitor pude visualizar como el zombi se dirigía hacia el vehículo como un loco y se abalanzaba hacia su tripulante, no pude ver quién era ni me dio tiempo a reaccionar. En ese momento mi más bajo instinto de supervivencia afloró en mí y salí corriendo de la sala, atravesé los pasillos del hipermercado, no sin reparar en que había comida tirada por el suelo, llevándome, como pude, una poca, y salí corriendo sin ni siquiera plantearme en ayudar a esa persona pues algo me decía que ya estaba muerta. 
El ruido estaba atrayendo a más de esos seres y afortunadamente la noche, que ya había caído, me ocultaba y no repararon en mí. Como pude, atravesé las calles ocultándome nuevamente entre los coches y llegué a mi casa. No pensé en que posiblemente mi nuevo vecino me estaba esperando, pero iba cargado de adrenalina y subí los diez pisos de vez. Afortunadamente no lo encontré.

Aunque aún estoy ordenando mis pensamientos, soy consciente de que he de volver a salir a buscar a los míos, si esto es mundial, jamás nada volverá a ser como siempre, la verdad, estoy bastante preocupado. Seguimos en contacto.


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