Diario Zombi

- El nuevo diario zombi -

domingo, 3 de abril de 2011

Capítulo 2 - ¡Malditos niños! (Alberto)

Soy Alberto, día 20 (tarde): Otra vez en esta casa que se cae a pedazos... ayer no encontré a nadie, pero bueno, por lo menos sí pude encontrar cosas que voy a necesitar... ¡¡¡Encontré café!!! Por fin una buena noticia, tendré que tomar pequeñas tazas al día para que me dure un tiempo.

Ayer me pasó algo curioso, cuando salí, se me hizo tarde y empezó a anochecer. Mientras contemplaba como estaba la ciudad, vi un grupo de esos seres que venían hacia mí. Los llamaría zombis, pero éstos no eran exactamente iguales a los de las películas. Algunos tenían los ojos totalmente blancos y nada más. Otros sin embargo, a parte de los ojos, tenían unas manchas en la cara y en su cuerpo, no todos en la misma cantidad, pero sí en los mismos sitios. Tengo que saber a qué se deben esas manchas o moratones...

Como iba contando, me sentía perdido, o eso pensé, según se acercaban, mis piernas temblaban y no sabía cómo reaccionar. No sé por qué, pero el más próximo a mí se acercó y a unos pocos pasos de mi persona, gritó de manera ensordecedora. No sé si del susto de verlos o del sobresalto, mi brazo reaccionó al estímulo golpeándole la cabeza con el bate y dios, creo que nunca borraré esa escena de mi cabeza, sus dientes cayeron al suelo uno detrás de otro, la sangre que brotaba de la cabeza era negra y viscosa. El hombre (por llamarlo del alguna forma) se fue al suelo y se quedó temblando, observé que todos sus dientes eran negros. La verdad que no sé si ya eran así o es también a causa de la catástrofe. No me quedé para ver los dientes de los demás, salí corriendo para refugiarme en cualquier sitio.

Mi casa o mi lugar en el cual vivo, ahora quedaba lejos, así que me metí por un parque y me quedé escondido detrás de una pequeña caseta unos minutos. Cuando decidí avanzar, observé que el parque estaba muy oscuro, tan solo unas dos o tres farolas alumbraban un poco el lugar. Entonces vi otra escena espantosa. Observé como unos niños... niños muertos vivientes o como me dé la gana llamarlos de no más de diez años, llevaban sangre en la boca, uno de ellos tenía en sus manos un trozo de carne y le daba bocados, mientras, la única niña llevaba en sus manos parte de un brazo. Por el olor de la carne cuando pasaron cerca de mí, me di cuenta, que el cuerpo de donde los sacaron llevaría muerto unos cuantos días. Sé que está mal, pero por un momento pensé que sería de una persona a la cual acababan de matar, y por suerte ése, no era yo.

Egoístamente no me dio pena, aunque pensé que podría haber sido alguien que se hubiera escapado del ataque y escondido como yo y así tendría algo de compañía. Cuando se alejaban salí de mi escondite, busqué un buen rato pero no encontré a nadie. Dirigiéndome a mi casa horrorizado por lo que acababa de ver, fue cuando encontré una bolsa con poca comida y el café. No sé qué pensar, ni siquiera si alguien puede seguir con vida, pero sé que si sigue quedando algo de vida la encontraré. Seguiré lanzando el mensaje desde mi blog y mi radio para poblar este pequeño vacío donde escribo.

Con el pasar de los días, me tengo que volver más fuerte y agresivo con esos seres, sino, acabaré siendo su cena. Ahora estoy otra vez aquí, otras 9 horas haciendo muy poco ruido para que no sepan dónde estoy, no quiero morir, aunque si no consigo, como he dicho antes, hacerme más fuerte, la debilidad me matará.
Estoy escuchando algo, es un ruido que proviene del piso de abajo, voy a apagar esto y mañana seguiré, si aún estoy vivo.....

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