Diario Zombi

- El nuevo diario zombi -

jueves, 7 de abril de 2011

Capítulo 10 - Un zombi diferente (Alberto)

Día 24 (noche): Hola Miguel, estoy recuperándome, pero creo que por unos días no podré salir de casa.
Tengo la pierna mal, y varios moratones por el cuerpo. Ayer fue un día muy duro, cuando dejé de comentarte lo que me estaba pasando, escuché a esos seres muy cerca de mí, cerré el portátil y hasta ahora no he podido sentarme tranquilo a escribir.
Con mi pierna destrozada no pude escapar muy deprisa, lo cual sirvió para encontrarme con un zombi de frente. Por detrás venían unos veinte de ellos, de los cuales, tenía lejos a casi todos, pero uno de ellos me sorprendió por su velocidad. Esos ojos rojos, y su cuerpo lleno de costras me daba bastante miedo e intenté salir de allí lo más rápido posible. Ese zombi, cada segundo que pasaba, estaba más cerca, me sorprendió su agilidad y habilidad, y cuando lo tenía como a un metro, se lanzó encima de mí, fue como si chocara contra una roca. Salí despedido nuevamente (parece que me estoy acostumbrando a salir por los aires) y me di contra una pared, la cual hizo que mi brazo y parte de la espalda, quedara bastante magullada. Ahora entiendo la tercera fase; "...es imposible calcular la velocidad que tienen y desde luego si te los encuentras, intenta esconderte, pues su fuerza está demasiado desarrollada como para hacerles frente...".

Sin tiempo a quedarme dolorido, sabía que ese zombi acabaría conmigo, me puse en pie y entré en una puerta. Allí me quedé sentado en el suelo, sabiendo que esos seres venían hacia mí. Sabía que no saldría vivo de esta y saqué de mi bolsillo una foto de mi novia, que cada día la echo más de menos. No me daba tiempo para llorar y supe que en cuestión de segundos, ese ser me mataría. Seguramente atravesaría la pared y me destrozaría por dentro y por fuera. No quería pensar en la muerte tan horrorosa que iba a tener, levanté la mirada y ahí fue cuando vi a ese zombi, al que me había encontrado anteriormente de frente.

Lo que a continuación pasó, no lo olvidaré jamás. El muerto viviente estaba en su primera fase, y no sé por qué, pero estoy seguro que lo conocía de algo. Me tendió la mano y yo con miedo la cogí. Me levantó y me puso a su espalda, me ayudó a salir de allí antes de que los demás muertos me encontraran. Cuando estaba a punto de salir de la fábrica, me dejó en el suelo y me miró fijamente a los ojos. Nunca olvidaré esos ojos blancos que parecían tener compasión por mí.
De repente, el zombi con los ojos rojos, salió de la nada dando un gran salto y nos pilló por sorpresa. Yo me fui como pude hacia mi coche, mirando hacia atrás vi como el zombi atacaba al que me había salvado la vida y lo mutilaba... ¡¡¡Con sus propias manos!!! Aterrorizado, me metí en el coche y salí a toda velocidad. Mientras conducía con un dolor horrible por todo el cuerpo, no dejaba de pensar en ese muerto que me acababa de salvar la vida y de cómo había sido salvajemente mutilado. De algún modo, ¿existen zombis buenos? Tengo que descubrirlo, nunca había visto nada así... claro, que nunca había visto más zombis que los de las películas.

No sé si me quedé dormido o no, pero el coche se me fue de las manos, perdí el control y acabé estrellándome contra una farola. Perdí el conocimiento por un momento y cuando volví en sí, vi como fuera de mi coche, decenas de zombis se acercaban.
No podía correr, mi espalda me dolía mucho y ahora llevaba una brecha en la cabeza. ¡Qué podía hacer! Sabía que debía llegar a mi casa porque en mi estado no sería capaz de derrotarlos, así que salí como pude del coche, a cinco de ellos no podría evitarlos, saqué mi hacha y me dirigí hacia ellos. No tenían costras, por lo que deduje que serían de los de primera fase, torpes y débiles. Pude con ellos sin problema, pero hubo demasiada sangre, nunca había hecho daño a nadie y eso me estaba superando. Escondiéndome por lugares y coches, llegué bien entrada la noche a mi casa. Allí prefiero no contarte como pude curarme, ya que de recordarlo se me pone mal cuerpo. Ahora estoy en la cama y como te digo, estoy  recuperándome.

Mañana no creo que salga, pero sí contestaré a tus preguntas. No te puedo decir de dónde soy por seguridad... digamos que del norte de España. Y supongo que querrás saber por qué sospechaba que en esa fábrica podrían haber respuestas a las preguntas que tenemos. Sólo puedo decirte de momento, que yo trabajaba allí, eso sí, no en ese área, pero había oído cosas inquietantes que ya te contaré.

Ahora estoy cansado, me alegro que estés bien, supongo que si conseguiste deshacerte de tu perseguidor, aprovecharías tu visita al hipermercado para hacerte con alimentos. Miguel ten cuidado, cualquier pregunta que tengas házmela saber. Y no bajes por el ascensor, es peligroso. Ve armado y no tengas miedo de enfrentarte a ellos, sobre todo a los de primera fase, destroza a los que puedas. Ten cuidado con los de la segunda fase y sólo enfréntate a ellos si no te queda más remedio o no puedes correr y esconderte. Y si son de la tercera fase... Espero saber de ti y mañana te comentaré más. Un saludo. Alberto. 

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